Corona de espino
Me gustaría compartir con vosotros un soneto que escribió Tomás hace un año y medio inspirándose en mi particular manera de ver el mundo que me rodeaba entonces: CORONA DE ESPINO Sepelio de un cadáver que respira, mazmorra de mí mismo, cuerpo inerte. Cenizas y espejismos a mi suerte le son torvo final de cuanto aspira. Nacida de esperanza es la mentira que folla con mi vida y la hace fuerte, cadenas son la fe que de mi muerte me priva desde el humo en el que gira. Que todo cuanto emprendo acaba en nada y nada es el morir que yo deseo ¡Corona con espino que me salva! Y el hígado al llegar la madrugada roído es, al igual que prometeo, después regenerado con el alba. Tomás. Octubre 2005 Según me comentó el autor estuvo durante un mes o dos preguntándome infinidad de cosas y a pesar de mis totalmente inconcretas y ambiguas respuestas pudo hacerse una idea bastante aproximada de cómo era mi vida. Para los qu...