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El origen

  La expedición arqueológica enmudeció cuando aquel individuo extraño del que nadie sabía cuál era su función en la excavación habló por primera vez. -Este proyecto pasa a estar bajo control militar. Tienen una hora para recoger sus pertenencias y tomar el transporte a Quito. Volarán a sus casas esta misma noche y tendrán una excelente gratificación por su trabajo. Gracias por su colaboración. Habiendo salido todos los arqueólogos, el Coronel Guzmán cruzó el portal recién descubierto. Avanzaba erguido y con la confianza de saber que él era el hombre para esta misión. El general de Luna le había confesado que todo el mando tenía claro que sus múltiples conocimientos en civilizaciones antiguas y protolenguajes, así como su frialdad ante cualquier situación, le destacaban entre todos. Las ruinas que lo circundaban estaban plenas de construcciones y relieves precolombinos, sin embargo, el arco tenía unos grabados completamente diferentes. Pero lo que más llamaba la atención del veteran...

El hechicero

La oscuridad de la noche en los pastos de Fulagros canta con la susurrante voz del río Diago y las edénicas armonías de las aves nocturnas. Al lado de una hoguera junto a una loma a cubierto de los ululantes vientos del norte, Anerio observa la danza del fuego y sus reflejos en el humo ascendente mientras su mente descansa. Su compañero, gravemente herido, duerme abrigado. Entre el crepitar del fuego un restallido destaca y el aventurero se incorpora rápidamente mientras libera sus brazos de su capa y se gira hacia el sonido. Dos bestias bípedas y lampiñas, de unos 4 metros de altura emprendieron la carga a unos 20 metros de distancia. Anerio susurra el nombre verdadero del fuego mientras apunta la palma de su mano a los Krorgs y lanza una masa de llamas que ilumina la noche. Los dos se cubren de un manto de llamas, pero mientras uno cae el otro se mantiene y continúa su carga. Anerio se prepara para esquivar el golpe del garrote; es grande y rápido, pero sus movimientos son claros y p...

El huevo sagrado

  Había sido difícil, pero el equipo del investigador Francesco d’Agostini consiguió un permiso para excavar en la meseta de Guiza. Francesco, llamado Cesco por todos, desde el promotor de la excavación hasta el chico que les llevaba las herramientas, no sólo tenía un encantador don de gentes, crucial para conseguir todos los permisos, sino que era todo un erudito a su joven edad. Cesco había engañado a todos. Si bien era cierto que estaban buscando una pequeña construcción sepultada entre las pirámides de Kefrén y Micerinos, nadie sabía qué era en verdad. El arqueólogo se había intrigado desde niño por la configuración de las tres grandes pirámides imitando al Cinturón de Orión. Por eso, cuando llegó aquella tablilla a sus manos, la reconoció al instante; y no fue lo único que percibió. En el grabado estaba señalado un cuarto astro, de mucho menor tamaño, fácilmente confundible con una erosión por el paso del tiempo. Pero Cesco sabía lo que era, aunque no lo buscaba. Automáticamen...

A ti, que aún no sé cómo te llamas

  A ti, que aún no sé cómo te llamas, gracias por no haberte rendido nunca. Gracias por ser tú, a pesar del mundo. Gracias por haberte mantenido cuando era más fácil no hacerlo. Aún no te conozco, pero sé que existes. Y no tengo nada que decirte hasta que nos encontremos. Pero mientras tanto, tenía que agradecerte que estés andando este camino. Nos veremos pronto. Tu amigo del alma.

La policía, esta vez de verdad, vela por nosotros

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Otra divertida historia de burocracia, extorsión y espíritu navideño ambientada en un gris mundo preapocalíptico. DÍA 1 Los vientos del cambio susurran mi nombre La historia que paso a relataros comienza con una inflamación gonadil ante los abusivos abusos de nuestra querida Telefónica. Inflamación que provocó mi inquietud y búsqueda de operadores alternativos para que hagan usufructo de mi, ya bastante maltratado por Telefónica, recto. El caso es que me dejo seducir por Yoigo y firmo mi portabilidad. Previamente me informan de que sigo siendo propiedad de Telefónica durante diez días más y yo acepto, por supuesto; no me gustan las despedidas breves. Una vez autorizada la portabilidad me voy a una tienda de la compañía del demonio y hago una última recarga para usar estos diez días de despedida. ¡Comienza la aventura! Unas horas después de hacer la recarga mi móvil deja de funcionar. ¿Casualidad? Puede. Me dirijo a casa y pruebo con otro móvil y al ver que tampoco funciona infier...

Crisistunidad

Me gustaría llamaros la atención, incondicionales seguidores de este blog en sus múltiples, variadas y arcaicas actualizaciones, sobre los cambios que a toda prisa están sucediendo en el mundo ante la descorazonada actitud de todos nosotros, gente de a pie. La crisis se veía venir. Ha pasado otras veces en la historia y por cosas más ridículas. Allá por el siglo XVII, creo recordar, hubo algo similar a lo que ha pasado con la vivienda en España pero con los tulipanes. Se llegaron a pagar auténticas fortunas por una ridícula flor. Y cuando los que empezaron a rodar la bola habían ganado bastante con la especulación rompieron la baraja y recogieron beneficios, dejando en la miseria e hipotecados a varios miles de pánfilos emprendedores neerlandeses. Este suceso económico, al igual que el de la actualidad, provoca un profundo sesgo a la clase media. Mientras medio "primer mundo" (las comillas son porque odio este término) está hipotecado, los que no han caído de su estatus de cl...

Nochevieja

Bueno, ante todo disculparme por la avalancha de post que estoy poniendo últimamente, espero que os dé tiempo a leerlos todos. La crónica a Amsterdam se retrasa/anula debido a que no tengo acceso aún a las fotos del viaje, pero os prometo que será hecha o no. Éste es un post para intentar ponerle remedio a un pequeño desastre que nos viene sucediendo año tras año, la fiesta de Nochevieja. No sé vosotros, pero yo paso de la opción tascas o similar con barra libre de garrafón. Quitado eso me queda una fiesta seria de esas que valen muchas nóminas o casa rural (¡casa rural, casa rural!). Bien, casa rural parece la mejor opción pero queda un inconveniente: mis colegas son unos cabrones que van a pasar de todo para que lo organice "otro" (esta frase puede decirla con la misma razón cualquiera de vosotros). Así que yo meo fresco a organizar una excelentísima cena de Nochevieja en mi casa de la playa. Alta cocina de chez Ra (se busca pinche), nos llevamos un ordenador para poner mú...